Explotación a cielo abierto en Carrasconte.

Explotaciones de carbón a cielo abierto en Laciana 

1.- Introducción  

La comarca de Laciana en el extremo noroeste de la provincia de León está atravesada de noroeste a sureste por un extremo del denominado antinforme del Narcea. El sistema carbonífero  comprende una faja de 2 a 4 kilómetros de ancho, desde la cordillera Cantábrica entre La Collada de Cerredo y la Vega del Palo en el extremo oeste, hasta terminar en la orilla izquierda del río de Quintanilla, al lado de la Vega de la Mora en el extremo sureste, ya introducida en la vecina comarca de Babia. Quedando comprendidos en ella los pueblos de los dos Caboalles, Orallo, Villager, San Miguel, Villablino, Sosas, Robles y Villaseca.  

Estas condiciones geológicas dan a la cuenca carbonífera de Villablino unas importantes reservas de carbón, explotadas desde hace más de un siglo y generadoras de una inestimable riqueza, que en ningún momento ha revertido sobre el área geográfica que las alberga y soporta el deterioro y los inconvenientes de la explotación minera.

      2.- Reseña sobre la historia minera

A finales del siglo XIX y principios del XX las explotaciones mineras comenzaron a surgir con un mínimo rigor profesional, hasta ahí paisanos de los pueblos explotaban artesanalmente algunas capas para obtener combustible generalmente para las fraguas y raramente para consumo doméstico.

Caboalles de Abajo y Villaseca son las primeras localidades que acogen explotaciones mineras significativas, ingleses y belgas en Caboalles de Abajo marcan la pauta de sistemas de explotación racionales y profesionalizados. La escasez de mano de obra cualificada en una comarca que en 1900 tenía una población de apenas 2.000 habitantes y que enviaba a la mayoría de sus jóvenes a la emigración americana (Argentina y Cuba), y que sobrevivía con una rudimentaria agricultura y ganadería; obligó a los empresarios a buscar mineros en otras cuencas leonesas o asturianas.

En 1914 se crea en Madrid la empresa Minero Siderúrgica de Ponferrada S. A. (MSP) que comienza a comprar concesiones mineras en Laciana, "Bolsada" a los belgas, "María" a los ingleses, "Paulina" a Gorgonio Torre. Y a denunciar nuevos yacimientos, principalmente en la zona este de la comarca, Villaseca, Lumajo, Sosas y Villablino. La I Guerra Mundial y la escasez de carbón provocada por el conflicto fue el gran impulsor del desarrollo minero en Laciana y con ello de la empresa MSP. En 1925 ya poseía el 80% de las concesiones mineras de la comarca, la construcción del FFCC Ponferrada-Villablino daba una salida al producto, que hasta la inauguración de del mismo en 1919, obligaba al transporte en carros hasta Ponferrada para dar salida al carbón al mercado nacional a través de la red nacional de ferrocarriles.

Así en 1918 MSP ya producía 1.200.000 Tm de hulla y 200.000 Tm de antracita; en 1930 alcanzaba ya  el 1.600.000 Tm de hulla y 320.000 Tm de antracita, para llegar en 1943 a 2.800.000 Tm de hulla y  500.000 de antracita. La expansión continúa hasta el final de la década de los años 50, donde roza los 4 millones de Tm de producción y ocupa a casi 6.000 trabajadores. A partir de los 60 comienza un lenta decadencia reduciéndose paulatinamente la plantilla de la empresa y manteniendo a duras penas una producción de entre 3 y 4 millones de Tm. La crisis del petróleo de finales de los sesenta provocada por la guerra de los 6 días entre árabes e israelíes se deja sentir a principios de los setenta favorablemente en la comarca y da un oxigeno necesario a la minería que repunta hasta mediados los 80.

 

        3.- Los cielos abiertos

Los males de la empresa  MSP venían de antiguo, una nefasta gestión y la acumulación de deudas obliga a buscar nuevas vías de ingresos rápidos que apacigüen su crisis económica. Es el momento de comenzar las explotaciones a cielo abierto. En 1986 se abre la primera explotación en Leitariegos (Caboalles de Abajo)), la excusa "darle un balón de oxígeno" económico a la empresa para superar su estado agónico. Por aquel entonces más de 3.000 trabajadores dependían de MSP y las primeras reacciones contrarias se encontraron con la incomprensión de la mayoría, que cifraban en ella su futuro.

La mala gestión empresarial sigue siendo una constante y el balón de oxígeno, no llega siquiera a convertirse en un soplo. Un segundo cielo abierto se concede a MSP, "La Mora" (Quintanilla), en la comarca de Babia. Estos dos se explotaron sin ninguna medida correctora, sin previsiones de restauración y de forma que hoy calificaríamos de desproporcionada y salvaje. Casi 20 años después sigue siendo evidente la "ruina montium" provocada y la desolación de los pasajes fantasmagóricos dejados en ambos parajes.

La quiebra de la empresa es inevitable y en 1992  ésta se produce, una larga, penosa y ejemplar negociación y gestión de la quiebra por la parte más débil, los trabajadores, permite un equilibrio casi imposible y la permanencia de la actividad hasta que se alcanzan acuerdos con los acreedores para levantar la quiebra empresarial.

Caja España otorga su parte del pastel al empresario Victorino Alonso, de dudosa reputación y solvencia en aquel momento (había sido declarado insolvente por varios juzgados de la capital leonesa por demandas en reclamación de las pensiones alimenticias de las hijas de su primer matrimonio, y Unión FENOSA acababa de presentar una demanda por un presunto delito de estafa en el suministro de carbones a la central térmica de La Robla, por el que le reclamaba cinco mil millones de pesetas), quien se hace con el control de la empresa sin desembolsar una peseta con un simple aval bancario y apenas un escaso 8 por ciento de control sobre el accionariado. Su entrada en el panorama fue como la de un elefante en una cacharrería, de salvador lleno de verborrea pasó a inesperado especulador. En 1995 ya exigió un cielo abierto para dar nuevamente oxigeno económico a la empresa y sanear las cuentas, "El Feixolín" (Orallo - Villablino), una explotación para cinco años, que aún se mantiene en activo y de la que ahora se solicita una nueva ampliación.

A partir del año 1997 se suceden las peticiones de nuevas explotaciones, Salguero Norte y Salguero Sur (ya finalizadas). Valdesegadas (Carrasconte- Piedrafita) (en tres fases) que se está explotando en la actualidad. Fonfría (Orallo - Caboalles de Abajo) que la empresa asegura haber solicitado en 1997, de la que no tenemos constancia de que haya cubierto todos los preceptos legales de exposición pública del proyecto, también se está explotando en la actualidad.

En el año 2001 se solicitan dos nuevos explotaciones, Ladrones (Villaseca), concedida en diciembre de 2003 y pendiente de la autorización municipal para comenzar los trabajos. Y El Xaral (Caboalles de Abajo), cuyo proyecto no se contesta al igual que las alegaciones presentadas al mismo.

El 12 de enero de este año 2004, se publican el en BOCyL cuatro nuevas solicitudes cuyos proyectos y estudios de impacto ambiental se someten a información pública: Rodeviejas (que coincide exactamente con El Xaral, con un mejor proyecto, que la chapuza del año 2001), Las Chabiadas (Robles de Laciana), Felisa (Robles, Villaseca y Lumajo) y ampliación de El Feixolín (Orallo - Villablino).

A estas cuatro últimas solicitudes se han presentado numerosas alegaciones, por colectivos medioambientales, Juntas Vecinales, partidos políticos, Ayuntamiento y personas a título particular.